martes, 22 de abril de 2008

LA PRINCESA DANIELA

Para Daniela González, en el día de su cumpleaños. Abril 2008

Había una vez una princesa llamada Daniela,
Cada mañana cantaba y el sol salía para oírla cantar,
las flores se abrían y los patos del estanque se asomaban,
los chanchitos de tierra se acercaban rodando de júbilo,
el viento bailaba más quedamente,
Todos sólo para oírla cantar.

Una tarde,
la música, enamorada de un arcoiris,
se quedó paveando en un sauce y se le olvidó volver con la princesa,
la princesita estaba tan triste que derramó un enorme lagrimón.
Y dejó de cantar.

Sol, flores, patos y pájaros no saben que hacer para alegrar a la princesa Daniela.
Ella sólo piensa en su amada música
que no vuelve y no vuelve.

Hasta que una pequeña y sabia chinita (las chinitas son muy sabias)
le dice a la princesa, -su majestad-
mira la princesa para todos lados sin verla,
-acá abajo… sí acá.
De panza en el pasto la princesa contemplaba a la chinita mientras esta le decía,
-Princesa, la música nunca se ha ido, porque lo que amamos forma parte de nosotros
y nunca nos abandona.-
-¿estás segura?-contesta ilusionada la princesa.
-Pero claro,- dice la chinita.

Y la princesa llena de felicidad sentía como la música la inundaba
y un canto indescriptiblemente bello lo inundó todo
desde el fondo del corazón de la princesa,
y el sol pudo volver a salir
y las flores y los patos corearon las notas.

Desde entonces, la princesa Daniela, cada vez que pierde algo importante
Primero lo busca donde debe estar, en su corazón.

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