así es el plano:
EXT. DÍA. MAÑANA. una vereda.
Tu estás acostado de espaldas (tu desplegado en el suelo como una ofrenda)
yo las rodillas al piso doblada sobre tí. Tibio día de otoño.
Levanto mi brazo derecho, brilla el pequeño pequeño puñal,
enérgicamente descargo mil estocadas
la sangre salta
mi puño en alto temblando de triunfo.
Empapo mi mano izquierda en la sangre y la paso por el rostro.
Un grito de guerra resuena, parece cortar el aire, soy yo, he cumplido mi venganza.
los gritos continúan, continúan.
La gente mira, seria, y como si fuera una ceremonia religiosa sale respetuosamente frente al rito.
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La escena vuelve una y otra vez, una y otra vez,
parece que ando medio enojá...
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