lunes, 20 de diciembre de 2010

El guerrero anciano


El mismo abismo de hace años,
la misma grieta primitiva,
la larga cabellera encanecida,
los mismos ojos ciegos.

cuando menos lo esperas
cuando todo parece haber quedado atrás
--en no se qué infancia olvidada de la historia--

Vuelve,
implacable, sin piedad,
como un vendaval,
un vendaval que hace parecer a las tormentas anteriores
como simples brisas de otoño.

Mis rodillas no son las mismas de antes
mis puños no son los mismos de antes
soy un guerrero anciano

Con la frente en alto,
y el destello de la desesperanza en los ojos,
espero cada estocada,
no queda sino resistir.

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