domingo, 29 de junio de 2008
Madre e hija sentada a la mesa
El recuerdo de la herida asoma.
Y asoma desde la ventana entreabierta,
desde la cuchara en la mesa,
y desde el viejo que camina por la calle ensimismado.
(la herida bien maquillada
se oculta con adultos adminículos
y se le niega con al hijo huacho)
Y como la vieja herida de guerra
duele cuando está frio
y miramos al cielo murmurando algo sobre lluvia;
luego,
de tarde frente al espejo del pasillo
o en la mañana,
enrrollados en la toalla del baño,
El recuerdo,
asoma
implacable...
La herida.
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