la hoja baila en la punta de la rama,
ajena a la dinámica total del bosque.
ella
feliz
danzarina
en su minuto de éxtasis
cree -ingenua ella- que su vida es eso, la danza sensual entre los dedos deliciosos del viento tibio de la tarde de otoño.
pero de suicidios involuntarios sabemos ya tanto, suelo y rama lo saben, el árbol entero lo sabe, pero nadie le cuenta a la hoja feliz-infeliz que estos en verdad son sus últimos instantes.
hacemos como que no pasa nada, miramos para el lado, la vida misma ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario