Llueve y bailan las gotas en mi pelo.
Y ya no es mi pelo, es mi corazón donde caen las gotas danzarinas.
Llueve.
Por dentro todo se moja, y parece caer una suave tristeza.
Miro a lo lejos el horizonte, esperando el nuevo amanecer, ese que trae olores frescos de tierras húmedas y primigenias.
Algo grande viene, algo de alguna manera nuevo.
(Huelo algo nuevo, aun antes de ver las luces de oriente)
Y llueve y caen las gotas por mi pelo.
Me pregunto si debo seguir en bajo la lluvia o es hora de irme.
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