martes, 29 de abril de 2008

LA GRIETA

De la misma grieta parece surgir la luz y la oscuridad,
de la misma grieta el amor y el odio,
de la misma grieta la pasión, el deseo y la ternura…
(El deseo es como un viento huracanado, una tormenta en la herida como grieta que llevo dentro.)

Hace mucho fue una herida tersa, sangrante, viva,
el tiempo la convirtió en una cicatriz de piedra
(Pero no la cerró,
y si ves mi alma puedes verla.)

El amor ya no es tal,
pasó hace tanto, tanto, tanto…
no hay nada que pueda ofrecerme tu alma.
(Sin embargo sigo atada a ella como una esclava,
como una pequeña ave fascinada por el reflejo del agua,
o por la voz de la serpiente que sonríe entre colmillos.)

Todo es ilusión, nada es realidad.
¿Pero qué es este murmullo dentro mío?,
sentir algo aún sería imposible,
debe ser un error.

Y te vas lejos.
Y me alegro.
(Me vez llorar pero estoy feliz)

Vete lejos
(Vete lejos con tu aroma a fruta madura,
a vino embriagante,
a exquisito perfume,
vete con tu piel dulce
y tu aliento perfumado)

Vete,
ni siquiera entibias mi interés.
Amo a otro
Te juro por dios que amo a otro.

lunes, 28 de abril de 2008

Tiki, el angelito refunfuñón.

para Sara, escrito hace mucho, cuando estabas en África

Tiki era un angelito que vivía en el cielo y era famoso por ser un angelito refunfuñón. El Señor le había dado, para hacer florecer su paciencia, la tarea de hacer granitos de arena para adornar las playas.

“Granitos, já” –refunfuñaba Tiki- “¿para qué querrán tantos granitos los humanos? Como si yo no supiera que van a llenar todo de basura”.

“Hum… hum…” -refunfuñaba bajito para que Dios no lo escuchara.
Pero el Espíritu Santo siempre está escuchando y tomaba nota de los refunfuños de Tiki.

Después de unos cuatrocientos mil trillones de granitos, Tiki ya no refunfuñaba, pero estaba tan aburrido que era una lata verlo. Se tomó un descanso y aprovechó para comentar a todo el cielo lo inútil que era hacer tantos granitos. Tanto alegaba Tiki, que tenía mareados a todos los angelitos y sus aureolas les daban saltos en señal de impaciencia (es infalible; si ves a un angelito que tiene su aureola dando saltos, es señal segura de que está perdiendo la paciencia).

“¿Qué sucede que hay un concierto de aureolas saltarinas?” --preguntó el Señor que, aunque es Omnipotente y todo lo sabe, en ese momento estaba distraído.

“Es hora de dar una lección a Tiki” –dijo el Espíritu Santo- “no te preocupes, Dios Padre, yo lo resuelvo en un batir de alas”. Y poniendo manos a la obra (o alas a la obra), el Espíritu Santo tomó de un ala a Tiki y lo llevó al mundo de los sueños que queda al fondo del tercer pasillo en el reino celestial.

Y Tiki soñó con grandes y doradas playas, con infinidad de niños haciendo castillos y cerros y túneles con la arena. Soñó con poetas caminando descalzos en busca de inspiración, y parejas de enamorados buscando magia. Soñó con scouts traviesos y jóvenes en alegres fogatas, ancianos y niños recogiendo conchitas y piedras en medio de la arena. Soñó con personas tristes buscando consuelo en un paseo por la arena.

Soñó, soñó, soñó infinidad de cosas y tan hermosas que cuando despertó no cabía en sí de gozo y comenzó a bailar y bailar. Se sacó la aureola y las alas para bailar mejor y mientras cantaba el gloria (un poquito desafinado, eso sí, por la emoción), se olvidó de su aureola y sus alas que en un descuido cayeron a la máquina de hacer arena y se hicieron papilla (con el consiguiente regaño de san Pedro que guarda las llaves del Reino y entre ellas la llave del armario donde guarda las aureolas por tamaño y las alas por aerodinámica).

Supongo que ustedes saben que las alas de los ángeles son multicolores y es por eso (y por todo lo que ya he contado) que en algunas playas (como en Chile, por ejemplo), si observas la arena con detención, verás la cantidad de granitos de colores diferentes. Y si te concentras aún más, podrás ver algunos que brillan fuertemente, esos son pedacitos de la aureola de Tiki que adornan las playas hermosas.

Me han contado algunos amigos que cuando una playa parece estar completamente desierta, si uno se esconde bien, puede ver a Tiki que baja del cielo (pidiendo permiso antes al Espíritu Santo) a jugar y a bailar en la arena.

domingo, 27 de abril de 2008

LA TORMENTA

La tormenta saluda a mi ventana,
azota sus besos en los vidrios,
quiere salir a danzar,
me muestra su risa de hojas musicales y su fiesta de árboles que tornean un baile,
me llama!
Quiere correr conmigo…
Tal vez sus intenciones no son tan inocentes conmigo
…
mmm
Amo las tormentas
(todo lo acaricia, hasta el cielo parece recostado y deseoso dejándose acariciar)

LA NOCHE

La noche es mi amiga querida,
cuando lloro noches enteras
sigue imperturbable
hace como que no me ve
(para que no me avergüence)
ella sabe tanto de mí,
de mis locuras,
y de la esperanza que guardo,
oculta, siempre oculta.

De vez en cuado nos fumamos
algo juntas,
y sonreímos en silencio
(Es que hace tanto que nos conocemos…)

martes, 22 de abril de 2008

EL TUNEL

En el túnel aquel, siempre me lo encuentro…
cada tercera noche,
de la tercera luna llena…
siempre.

Sus ojos oscuros como ventanas a la noche,
un espacio inmenso de sonidos misteriosos y brisa fresca.

A veces no me dice nada, a veces solo escucho algunas palabras,

pero siempre vuelvo, siempre me hace falta,
siempre hay un espacio inmenso en su ausencia…
……………

Esta tarde fui a buscar aquella noche mía,
amiga y cómplice, y no encontré nada, no había nadie…

En el pasado fuimos amigos, amantes, hermanos, soldados en el mismo frente,
tantos recuerdos que he olvidado, tantas palabras perdidas.

(pero no olvido su olor,
no olvido su piel color chocolate,
no olvido sus manos…)

Y hoy me hace tanta falta,
espero el próximo nacimiento para volver a encontrarle,
de nada sirve esta vuelta sin su compañía,
que duro es todo
que difícil
que falta de perfume, de dulzura…

Y sola… continúo perdida en el túnel, y el no vuelve, no vuelve…

(Acá estoy, con la luna a pedazos en la mano,
sangrando, me tengo que ir, no puedo esperar más;
Pero sólo deseo quedarme,
en el túnel
a esperarle…
Esos ojos… )

LA PRINCESA DANIELA

Para Daniela González, en el día de su cumpleaños. Abril 2008

Había una vez una princesa llamada Daniela,
Cada mañana cantaba y el sol salía para oírla cantar,
las flores se abrían y los patos del estanque se asomaban,
los chanchitos de tierra se acercaban rodando de júbilo,
el viento bailaba más quedamente,
Todos sólo para oírla cantar.

Una tarde,
la música, enamorada de un arcoiris,
se quedó paveando en un sauce y se le olvidó volver con la princesa,
la princesita estaba tan triste que derramó un enorme lagrimón.
Y dejó de cantar.

Sol, flores, patos y pájaros no saben que hacer para alegrar a la princesa Daniela.
Ella sólo piensa en su amada música
que no vuelve y no vuelve.

Hasta que una pequeña y sabia chinita (las chinitas son muy sabias)
le dice a la princesa, -su majestad-
mira la princesa para todos lados sin verla,
-acá abajo… sí acá.
De panza en el pasto la princesa contemplaba a la chinita mientras esta le decía,
-Princesa, la música nunca se ha ido, porque lo que amamos forma parte de nosotros
y nunca nos abandona.-
-¿estás segura?-contesta ilusionada la princesa.
-Pero claro,- dice la chinita.

Y la princesa llena de felicidad sentía como la música la inundaba
y un canto indescriptiblemente bello lo inundó todo
desde el fondo del corazón de la princesa,
y el sol pudo volver a salir
y las flores y los patos corearon las notas.

Desde entonces, la princesa Daniela, cada vez que pierde algo importante
Primero lo busca donde debe estar, en su corazón.

al horizonte

 Las hojas y el viento te golpean la cara el frio  parecen cuchillos que en el rostro pesa la lengua se aprieta la garganta Amanece en medio...